Llevamos más de seis meses los sevillistas empeñados en discutir sobre la continuidad de Jiménez. La verdad es que durante todo ese tiempo el equipo prácticamente ha estado casi siempre tercero en el campeonato y tercero ha terminado. Para cualquiera que viva el Sevilla desde fuera le puede parecer esta discusión un tanto mezquina e incluso no exenta de soberbia por parte de los aficionados sevillistas, pues pueden pensar que no nos conformamos con ser terceros o que queremos estar por delante de equipos que nos cuadriplican en presupuesto (Barcelona y Madrid). Y pueden llevar razón. Pero no se puede simplificar si no se conoce al sevillísmo por dentro. Nuestra afición ha sido siempre una afición exigente con el juego del equipo y ahora con más motivo después de seis años consecutivos entrando en competiciones europeas (sólo el Madrid y el Barca lo consiguen). Hay quien recurre al ya tópico de que nos hemos acostumbrado al jamón de pata negra y que ya no nos conformamos con el jamón serrano. Muy bien puede ser cierto. Pero hay muchos factores más para lo bueno y para lo malo que han provocado esta discusión:
EL RESULTADÍSMO DE JIMENEZ… Y DE CASI TODOS.
Si somos fríos en nuestro análisis, cualquier aficionado al fútbol quiere que su equipo gane siempre, aunque sea jugando mal, en el último minuto y de penalti injusto. Esto creo que es indiscutible. Es decir en el fondo todos o casi todos somos resultadístas. Pero esto sirve sólo para cuando ganamos, porque lo cierto es que si jugamos un partido malo pero ganamos son muy pocas las veces que convertimos en el centro del debate a nuestro entrenador. El problema es que jugando el mismo tipo de partido si lo perdemos el entrenador y los jugadores se convierten en el centro de nuestras críticas. Por ello me reitero en que en el fondo todos somos resultadistas (cosa de la que la prensa acusa siempre a Jiménez pero al que sólo critican cuando pierde). Eso no quita para que a todos nos encantaría que el Sevilla desplegara el fútbol que enamoró a toda España y Europa hace dos y tres temporadas. Sí pero si nos dan a escoger ¿qué escogemos? Jugar el fútbol ramplón del Real Madrid de los últimos años y quedar campeón como han quedado ellos, o jugar el fútbol fantástico del Barca de este año y quedar séptimos. (Ya sé que esto último sería muy difícil). Sin duda escogeríamos quedar campeón.
LA FALTA DE CRITERIO EN LOS PARTIDOS CLAVES.
Es verdad, dicho todo lo anterior, que cuando el equipo ha jugado determinados partidos claves (hablamos del partido para pasar a cuartos de champions el año pasado, del partido de la Sampdoria de este año y del partido de semifinales de Copa contra el Bilbao), con Jiménez los ha perdido. Después ha habido otros partidos no tan claves donde nadie hemos entendido los planteamientos de Jiménez (Barca 4-0 y Madrid 2-4) Y todo el mundo lo ha acusado, no sin razón, de falta de criterio en sus planteamientos, de desaciertos en las alineaciones y de indefinición en el juego, lo cual ha podido crear desconcierto en los jugadores. Creo que es esta la acusación con más base que se le puede hacer a Jiménez, lo cual ha tenido como consecuencia el nerviosismo de la afición y que el equipo no jugara cómodo, sobre todo en los partidos de casa.
LOS ATENUANTES.-
Sin olvidar lo dicho más arriba, la trayectoria de Jiménez en el Sevilla viene precedida también de factores que aminoran su responsabilidad en lo que al juego del equipo se refiere:
Jiménez llega al Sevilla en una situación poco favorable para el triunfo de un entrenador novato. El equipo hundido con la muerte de Antonio Puerta y que lo termina de rematar la marcha precipitada de Juande Ramos. El estigma de Juande Ramos le va a perseguir porque nadie olvida el juego y los titulos alcanzados con ( y no gracias a) ese entrenador.(Un inciso: ¿os habéis dado cuenta el fútbol que el Madrid ha desplegado con este técnico? ¿no será que sin los jugadores adecuados no hay varita mágica de entrenador que valga?)
Viene Jiménez sin experiencia en manejar un vestuario importante, con un equipo que tenía 9 puntos en siete partidos y a pesar de ello lo clasifica para la UEFA empatado a puntos con el cuarto puesto de champions. Su temporada se da por buena a pesar de la eliminación increíble de la champions. Empieza esta temporada con un equipo, en teoría hecho a su medida, pero con la marcha de futbolistas que estaban siendo o habían sido determinantes: Keita, Dani Alves, y Polsen. Para colmo los fichajes, salvo raras excepciones (Squilachi y Fernando Navarro) no cuajan o están lesionados (Konko,Romaric, Koné, Acosta…), además durante toda la primera vuelta y parte de la segunda no hay un partido en el que no tenga lesionados al menos a cinco teóricos titulares. Y otros, en parte por culpa de Jiménez, han sido infrautilizados (caso Fazio o David Prieto). A pesar de ello y de irregularidades poco explicables, ha colocado al equipo tercero. No olvidemos que por encima de plantillas y presupuestos como el del Valencia, Atletico de Madrid y Villareal.
LA FALTA DE RIGOR DE ALGUNOS.-
Hasta ahora he tocado temas de índole puramente deportivos, pero hay otros pequeños factores que también han contribuido al deterioro de la imagen de Jiménez. Y es que Jiménez no es mediático. Es decir no tiene verborrea fácil, no da titulares de prensa, no es guapo, algunos dicen (un vecino mío de localidad en el Sánchez Pizjuan) que no sabe ni vestir. Y claro en el fondo es un hombre de la casa y de pueblo. Y todo esto a algunos aficionados y a la mayoría de los periodistas no les gusta. (Ojú con los periodistas…! cualquier día un monográfico sobre la prensa deportiva de este país). Además el grito por parte de la mayoría de los biris de “Jiménez qué coj…. Tienes” no gusta en el “sector noble” de la grada. En fin…
CONCLUSION ¿ES BUENA SU RENOVACION?
A pesar de todo el rollo anterior, yo sí me voy a mojar. Pienso que la renovación de Jiménez es correcta entre otras cosas porque cuando alguien consigue el objetivo que se le propone lo correcto es premiarlo con su continuidad. La renovación de Jiménez también es meritoria y arriesgada por parte del Consejo de Administración del Sevilla pues sabe la división que hay en la afición respecto al entrenador. Y este es el motivo que hace que las dudas que pueda tener sobre su continuidad, desaparezcan. Porque un Consejo de Administración que ha demostrado en los últimos seis años que tiene un proyecto sólido, establecido, encaminado hacia el éxito, seis clasificaciones europeas consecutivas (dos de ellas de champion), cinco títulos, seis balances económicos positivos, con el campo lleno todos los domingos, con unas estructuras organizativas de las más modernas de Europa, si ese Consejo ha tomado la determinación de renovarlo tienen que tenerlo muy claro y yo lo apoyo. Seguramente confían en que Jiménez vaya mejorando poco a poco y adapte su trabajo a lo que la afición quiere: títulos y buen juego.